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J.E.J. Ramos Talavera

22 de Octubre de 1971. Julio Eduardo de Jesús Ramos Talavera cuenta con estudios en Filosofía y Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, así como diplomados en Prospectiva Política y Formulación de Escenarios por la Universidad Iberoamericana, Nuevo Periodismo por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey y Teoría del Arte en el Siglo XX por la Casa Lamm. Se ha desempeñado como periodista, funcionario público, asesor de la administración pública y consultor para la iniciativa privada. Para el año 2005, constituyó con sus socios y colaboradores la Asesoría y Consultoría Profesional, bajo el concepto de una red de profesionistas con alto nivel de especialidad para atender la demanda del sector público y privado en diversas áreas como la planeación estratégica aplicada al desarrollo social y cultural. A partir de lo anterior y para el año 2006, surgió el Sabazios Institute como una red de estudio e investigación de la cultura y las artes. Ha sido colaborador y articulista en diferentes publicaciones, tales como: Forum, Economía Nacional, República XVI, el semanario A Fondo del periódico Novedades y en los diarios Síntesis, el Sol de Tlaxcala y el Heraldo de México en Puebla.

Aunado al ejercicio profesional, la narrativa le ha llevado a extraer los aspectos más decisivamente controversiales de su personalidad. De caracter oscuro y decisivamente violento, sus ambientes y personajes describen lo que él mismo ha dado en llamar “el conflicto de lo existente consigo mismo”; esto es, la fuerza desgarradora de la sensibilidad creativa frente los imperativos del mundo y las necesidades de sometimiento de la iniciativa individual. De esta manera, sus relatos  exponen núcleos perdidos, distantes de la cotidianeidad en tiempo y espacio; mundos en los cuales, las normas de la existencia cotidiana ceden ante la fuerza desgarradora del acontecer natural. Paisajes, todos, donde cada individuo es el propio acontecer que se confronta, se destruye y resurge, encontrándose asimismo como la totalidad ensordecedora del silencio que es.

Great Eleusis ReliefEntre sus elementos más decididamente problemáticos y recurrentes se encuentra precisamente el antedicho “silencio”, figura con la que se pretende aludir, por una parte, a la más absoluta posibilidad de ser; pero también, a la constante necesidad que somos. En su opinión: “Este ente se mira a sí mismo disperso en todas las cosas y su incansable búsqueda responde a la necesidad de reunirse consigo. Sin embargo, irónicamente, el sentimiento que le produce dicho encuentro lo aleja de sí, pues en tanto origen es también destino; en tanto su aún no, significa ser ya siempre su fin. A partir de lo anterior, lo existente ha impuesto una distancia entre la vida y la muerte, el orden y el caos, el bien y el mal; predomina en su sentimiento un anhelo de eternidad y una voluntad de olvido de su ser antes que cosa, mero silencio y devenir”. Por esta razón y para Ramos Talavera: “hay que escuchar al silencio para vivir de nuevo; retorno que no implica la vuelta a un ‘antes’ idealizado sino al reencuentro con la Vida que somos cada uno de nosotros”. Asimismo nos menciona: “El silencio es la pauta principal de la filosofía, como lo es también de la armonía. Una vez más, no se trata del silencio estéril de la inactividad sino de la necesaria pausa antes de hablar; el aliento que insta la voz a elevarse en un grito ensordecedor, semejante al aullido del lobo hacia la luna”. Con lo anterior, Ramos Talavera cree advertir el gérmen de toda dialéctica y metafísica humanas: “Por un lado, hay una necesidad de huir de lo mismo que somos, someter nuestros deseos, encadenarlos a lo profundo del Tártaro como a los Titanes. Mediante ello, el mundo se reproduce a sí mismo en sus estructuras de poder manifiestas mediante el significado canónico del bien, la belleza y los imperativos que buscan determinar el comportamiento social, todos ellos, reflejos de un anhelo de eternidad en la forma dada.

Por otro lado, la pulsión que nos habita queda referida al mal, lo demónico y la animalidad. No hay, por lo tanto, una esencia que deba reintegrarse o reunirse, ni tampoco una posible superación de la metafísica. Antes bien, si hemos de entender que el mundo somos nosotros mismos y que la dicotomía en cuestión emerge de la confrontación entre conservación y disolución, la más íntima relación de lo existente consigo sólo puede ser problemática y desgarradora; sólo puede ser, en tanto anhelo fundamental, metafísica”.

De esta manera, el trabajo de Ramos Talavera nos presenta un eterno conflicto y que adquiere especial relevancia en la singularidad creativa de lo existente: “A lo existente le es dada la posibilidad de creación, mediante la cual, la pasión, los deseos, se manifiestan como existencia. El creador no se adapta al deseo ya realizado y que es mundo. Antes bien, la existencia creativa quiere su propio mundo, para lo cual, se alimenta o responde a ese sentido interno que es básicamente sin-sentido, impulso creativo/destructivo; se trata de una necesidad instintiva de crear orden y significado. De esta manera, el ciclo, la lucha se mantiene. En otras palabras, el creador es lo más propiamente existente y tanto más lo será cuanto más destructivo sea y responda a su más íntimo deseo de eternidad. Quien, por el contrario, sólo desee el reconocimiento que implica la integración al mundo, abandona la posibilidad de la existencia creativa. En este sentido, al creador le es propio un sentimiento afín por la madre, por la tierra; es decir, le es propia una necesidad de atentar contra sí mismo en tanto el mundo que es y su propia seguridad, su propia estabilidad, su propia cordura; siempre terrible como el hijo de Agamenón”.

De fuerte apego a las obras de Friedrich Nietzsche y Martin Heidegger, el trabajo de J.E.J. Ramos Talavera se ha fortalecido con el tiempo, constituyendo en torno suyo a un núcleo de investigadores en las más diversas áreas del quehacer artístico y social.

Isabel Paige Hurtado

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