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Vida-Muerte-Vida

   Posted by: J.E.J. Ramos Talavera   in Mitología

La vida es “fuego siemprevivo” que se alimenta del eterno flujo “vida-muerte-vida”; “bios-tanathos-bios”. El erudito alemán Karl Kerényi en su obra “Dionisos” destacó un aspecto vital que rinde cuentas de la prufunda distancia que guarda el Occidente contemporáneo de su pasado griego. La distinción más esencial entre la parte y el todo se formuló en el lenguaje griego mediante dos palabras diferentes para designar la via: ”bios” y “zoé”, que encarnan dos dimensiones que coexisten en la vida. Zoé es la vida eterna e infinita; bíos, la vida individual y finita.

Zoé es “ser” infinito; bíos, la manifestación que vive y que muere de este mundo eterno en el tiempo. Para distinguirlos brevemente se puede usar la metáfora que utilizó el mismo erudito: “zoé es el hilo en que cada bíos individual se ensarta como una perla y que, contrariamente al bíos, sólo puede pensarse como algo infinito”. De esta manera, también, las cuentas de ese collar (bíos),  ocultan el hilo que los reúne (zoé). Las cuentas nos hacen olvidar el hilo, pero es el hilo el que hace posible el conjunto; ese hilo es “zoé”, la fuerza vital incontenible. Si lo pusieramos a la manera de Anne Baring y Jules Cashford, en relación con la luna, zoé se convierte en la totalidad del ciclo de las fases lunares, y bíos es la forma inmanente de zoé. De esta manera, bíos está contenido en zoé, como la parte lo está en el todo. Zoé contiene a bíos, pero bíos no puede contener a zoé. De modo similar, el mito paleolítico de la Diosa contenía el mito del cazador, pero este último no podía contener al primero.

En otras palabras, los entes que aparecen y desaparecen dentro del mundo, no obstante constituyen nuestra visión de la vida, en tanto entes que son, no pueden contener a la vida misma en su totalidad. Ellos deben ser llamados “lo viviente. Ellos son la la vida en tanto forma. De esta manera, identificamos “bios” con lo viviente y “zoé” con la actual palabra “vida”. La pregunta consecuente es: lejos de toda metáfora ¿qué es la vida? Y la respuesta más simple para responder dicha interrogante es: la vida es fuerza del acontecer. Lo viviente, en este sentido, tendría el lugar de los leños que mantienen el fuego de la hoguera si es que dichos leños, a su vez, surgieran y volvieran directamente a ese fuego.

De esta manera, sostener nuestra propia vida, nuestro “bios” particular, implica “beber” vida (zoé) como lo viviente en que se manifiesta. Dicho de otro modo, sostener nuestra vida implica alimentarnos y por consiguiente transformar el “bios” circundante en nuestro propios “bios”. Para que nosotros podamos vivir algo tienen que morir. Nuestra muerte, a su vez, implicará alimentar a otro “bios”. De esa manera, la “zoé” se translada; siempre la misma pero siempre distinta.

A su vez, este ciclo “vida-muerte-vida” se puede traducir como “creación-destrucción-creación”. En el seno de la “zoé” sin embargo, tales opuesto se disuelven en un sólo torbellino o vórtice que se extiende infinitamente mediante un infinito número de formas que son cada una procesos.

A sí que, al ver cada forma que se alza ante nuestros ojos, vemos la “zoé”. A nosotros mismos, nos circula la “zoé”. Al inseminar transferimos “zoé”. Todo lo ente viviente se encuentra de esta manera unido como las cuentas del collar que señala Kerényi. Y lo más importante: no podemos pensar en vivir sin causar lo que hacia lo ente y sólo hacia lo ente significa muerte. La vida es inmortal, lo que siguiendo el mismo razonamiento, implica la mortalidad de lo ente.

Somos una forma de ser de la tierra. Nuestra vida (zoé) la tomamos de la forma-tierra. Al buscar la perdurabilidad de la forma absorbemos más y más de esta tierra hasta que su agotamiento conduzca a nuestra propia desaparición. Acto seguido, nuestra desaparición transferirá nuestra “zoé” de regreso a la tierra. Al final, no hay forma en que podamos sobrevivir sin pagar nuestra deuda: la deuda de la “vida” hecha ente; de la “zoé” como “bios”. Al final, sólo un flujo perdurará: aquello que no es ente sino posibilidad de todo lo ente; la “zoé”, la vida indestructible.

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This entry was posted on Thursday, December 4th, 2008 at 1:31 pm and is filed under Mitología. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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