Mancera: el fin de la continuidad.

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Miguel Ángel Mancera ha llevado a cabo un gobierno titubeante e improvisado, más cercano al glamour de los altos círculos sociales que de la “chusma” –como de cotidiano algunos de “sus cercanos” suelen referirse al común de la población capitalina.


Uno de los temas más recurrentes durante la administración de Marcelo Ebrard Casaubón como Jefe de Gobierno de la Ciudad de México fue, sin duda, el hecho de si su gobierno era o un gobierno de izquierda. Lo cierto es que a la luz de los recientes acontecimientos, esto es, desde que Miguel Ángel Mancera asumió la Jefatura de la capital de México, resulta sencillo contrastar la diferencia entre un gobierno de izquierda y lo que obtuvieron los capitalinos luego del proceso electoral 2012.

Miguel Ángel Mancera ha llevado a cabo un gobierno titubeante e improvisado, más cercano al glamour de los altos círculos sociales que de la “chusma” –como de cotidiano algunos de “sus cercanos” suelen referirse al común de la población capitalina. Tal vez uno de los fracasos más evidentes del sucesor de Ebrard ha sido la Dirección General de Comunicación Social donde, según fuentes internas, Fernando Macías Cué ha resultado el virtual títere de Irene Muñoz y los intereses de su esposo, el periodistaRaymundo Rivapalacio. Irene Muñoz aun sin cargo oficial dentro de la dependencia se encargó de concentrar todas las atribuciones de la misma; a la sombra y no obstante la responsabilidad de Macías Cué. Asimismo y más allá de las decisiones internas en materia de estructura, Irene Muñoz fue la encargada de intuir la eliminación radical de toda acción de comunicación que hiciera alusión directa o indirecta al nombre de Marcelo Ebrard y  administraciones precedentes; tal y como se aprecia en la grabación de una reunión con enlaces de Comunicación de todas las dependencias, misma que publicaremos en una de nuestras próximas ediciones.

manceraSmallLa intensión era posicionar a Mancera a partir de lo que la izquierda en su conjunto había logrado en más de una década al frente del gobierno del Distrito Federal. Por otra parte y como se evidencia en su campaña de 100 días como Jefe de Gobierno, aunado a diversos actos públicos y sociales, la comunicación de Mancera tiene como base el privilegio casi exclusivo de la imagen pública. No hay contenido, no hay información sustantiva; en una palabra, nada o muy poco de las acciones propias. En su lugar, las portadas hablan del “Soltero más Cotizado”, se presentan fotografías con Mancera en globo aerostático; declaraciones erráticas y que, en su momento, llevaron a encabezados como el de los famosos “perros homicidas”. Y ni hablar de una vana estrategia por contrarrestar a partir de la visita de Bill Clinton la presencia de Obama con el gobierno federal; peor aún, es posible recordar el desmentido oficial que el vocero del Vaticano, Federico Lombardi, hiciera ante las declaraciones de Mancera quien había asegurado que el Vaticano le “había pagado el boleto” para asistir a la entronización del papa Francisco. Más y más hechos cotidianos de distinta envergadura podrían acumularse, pero Mancera pone en evidencia sus intenciones luego del reciente reconocimiento internacional como alcalde y que en vano trata de opacar la distinción como “Mejor Alcalde del Mundo” que en su momento recibiera Marcelo Ebrard Casaubón.

Todo lo anterior, decanta a su vez, en la desaparición de 12 jóvenes en el Bar Heaven de la Zona Rosa, ocurrida a fines de mayo y que, según analistas consultados por CNNMéxico, pone en evidencia una atención deficiente de las autoridades. Todas las fallas, los errores y la virtual negligencia de las nuevas autoridades de la Ciudad convergen en el presente caso que no sólo mantiene consternados a los capitalinos sino que hace que el espectro de la inseguridad vuelva a tenderse sobre la Ciudad de México. Al respecto simplemente preguntamos: ¿Y todas las herramientas de investigación y la capacidad de respuesta que distinguía a la administración de Ebrard Casaubon? ¿Las videocámaras y el C4 no ofrecen más una evidencia decisiva? ¿Acaso han perdido también su eficiencia característica, como también lo hiciera el twitter del Jefe de Gobierno? La actual administración capitalina presenta una falta sensible de coordinación estratégica en áreas clave de la administración.

En el caso Heaven convergen todos los errores habidos hasta el momento:  declaraciones erráticas y contradictorias; una falta casi total de decisión para atender las necesidades de información que presenta la Ciudadanía; un rumbo claro y firmeza en la investigación. Aunado a lo anterior y los asesinatos del barrio de Tepito, Mancera antes que soluciones, amenaza con un “sacrificio público” que le permita restituir los daños en su “imagen pública”; como si sólo de eso se tratara.

Sin duda Miguel Ángel Mancera se encuentra tambaleante pero su historia apenas comienza.

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