Francisco y los Mexicanos

Francisco (México)

SabaziosLa reciente vista del líder de la iglesia católica a México, no le aporta nada a esa sociedad. No hay intercambio científico-técnico, ni en materia económica, cultural o educativa. Tampoco hay acuerdos bIlaterales, sino un interés político de ambas partes (Estado e Iglesia) en organizar un espectáculo para las multitudes. Para los creyentes, el Papa es una figura simbólica pero que dejará sus vidas tan vacías como las encontró. No se trata de un reformador —como no sea, al menos presuntamente, al interior de su corrompida institución—, ni tampoco de un luchador social y político. El único consuelo que ofrece recáe en el rezo y en la promesa por alcanzar una gloria divina luego de la muerte.

Por esto último, se trata de un líder orgánico y más que conveniente para mantener la estabilidad social y la conformidad con el sistema económico. Así lo han sido siempre, los católicos, quienes sólo se conforman con pedir perdón: a los judíos por la complicidad con los nazis, a Galileo por su excomunión y ahora, a los indígenas latinoamericanos a quienes ni el destacado Juan Pablo II supo reconocer.

Al final, luego del perdón sólo se encuentra una triste ilusión redentora. Si la filosofía es un modo de “ver” y de sentir, un modo de vida integral, los lujos y los excesos inherentes a la investidura de Francisco lo evid encina como un representante comercial de ese gran “brand” que es la iglesia católica. Un CEO con intereses de mercado y la promoción del consumo. Semejante resulta, para sus fines, la visita de París Hilton, de algún actor promoviendo su más reciente film o incluso, de la gira de alguna banda de rock. Al final, cada uno visita a sus “fieles” para ofrecerles una catársis que les permita reincorporarse a su miserable vida mientras que ellos se disputan el liderazgo en el mercado global de las marcas y las etiquetas.

No hay transformación. No hay lucha sino puro negocio. El único interés de la iglesia católica, esa Santa prostituta y fiel aliada del poder político y económico global, recae precisamente en el poder. Así fue la amante traicionera de los antiguos nobles, del crimen organizado y hasta del Nacional Socialismo alemán. Y no podría ser de otro modo pues cabe recordar que semejante cortesanasemejante cortesana,  ser de otro modo, pues cabe recordar que allende la fé cristiana, la institución Vaticana fue fundada por un emperador. La iglesia católica ha sido y será siempre, la cónyuge por excelencia de los poderosos.

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