Aug 152015
 

PentagramLo Sagrado es un punto, un vórtice, una singularidad y sólo así puede indicársele; carente de rostro, de nombre, sin referente alguno. Lo Sagrado es el fondo “en” y desde el cual, ancla sus raíces la totalidad de lo que vemos. En sí mismo no es “algo” en particular, no es una cosa, sino radicalmente lo “no-cosa”, no-thing, nada. Dicho fondo, por lo tanto, deviene una suerte de falta, de ausencia, resulta lo en sí mismo in-nombrable y fundamentalmente in-discernible.

Lo Sagrado, por lo tanto, es el misterio propiamente dicho y su sentido remite a lo “lo divino” propiamente dicho; una suerte de impulso inherente a cada lugar, espacio, objeto o forma física y temporal. Lo divino es la fuerza emanada de ese fondo, haciendo que éste adquiera no uno, sino infinitos rostros, formas y nombres. No puede haber,  un Dios único, por lo tanto, ni existe alguna forma o lugar privilegiado. Desde la antigüedad a esa fuerza divina se la nombra vida y propiamente, Eros.

Eros, por lo tanto, nombra la fuerza divina vital misma y como sentido de ese fondo primordial. En concordancia, aquello que se nombra adivinación significa en realidad una comunicación; esto es, esencialmente, un “ponerse en común” con dicho fondo. La adivinación, en esta medida, es un acto creativo; un estar en comunión con lo sagrado. La adivinación no es el acto de pre-ver un destino, sino dar acceso a la creación misma de destino. Tal resulta la vocación del hechicero: devenir un ente creador. La misma fundamenta la hechicería erótica y en general, las “artes oscuras”.

Sorry, the comment form is closed at this time.